Asesoría Sobre El Crédito
Historia del éxito de una consulta de asesoría sobre el crédito
¿La situación lo ha superado? Hay ayuda para usted.
Sentados en la cima de la montaña. Es allí donde Gary y Lynda Krajacic pensaban que estaban en la primera parte del 1991. Gary recientemente había recibido un ascenso substancial en su empleo, tenía un salario cómodo y un automóvil de la compañía.
"Estabamos ahorrando dinero. Participábamos en el plan 401(k) de la compañía y estabamos pagando completamente nuestras cuentas. Estabamos colocándonos en una posición para afianzar nuestra seguridad futura. Todo iba muy bien," dijo Gary. "Luego vino el hacha."
Gary junto con otros 17 gerentes fueron despedidos durante una reducción de la compañía. "Fue devastador. De todas las cosas que pudieran haber pasado, nunca esperé perder mi empleo," dice Gary.
Para ganarse la vida hasta que encontrara otro empleo, Gary trabajaba en el bar de su hermano, como trabajador en la construcción y cualquier otro trabajo que se le presentaba. "Incluso trabajando 60 ó 70 horas a la semana, nuestros ingresos eran de $25,000 a $30,000 menos de lo que habían sido," comentó.
Los dos hijos de los Krajacic todavía andaban en la etapa de los pañales. Lynda Krajacic, abrumada por el estrés de la situación, desarrolló un trastorno grave de ansiedad que eventualmente costó $6,000 para el tratamiento médico.
Los Krajacic gastaron todos sus ahorros, se mudaron a vivir con el padre de Lynda para ahorrar el alquiler y los servicios públicos, y luego recurrieron al crédito para cubrir sus gastos de vida. En ese momento tenían alrededor de 10 tarjetas de crédito de varios tipos que siempre habían pagado a tiempo y que tenían pequeños saldos.
Ahora estaban en un mundo completamente diferente. Aumentaron su deuda en las tarjetas de crédito a más de $30,000. Por primera vez en sus vidas, los Krajacic no podían pagar sus facturas.
Durante todo este tiempo, Gary continuó trabajando dos o tres trabajos mientras buscaba un empleo profesional más permanente. "Empezó a ser muy deprimente," dijo. "Seguí tratando de negociar con los acreedores. Cuando llamaban les dije que recibirían su dinero, aunque demorara 20 años."
Finalmente, los Krajacic decidieron probar sacar un préstamo para consolidar la deuda. En el banco donde lo solicitaron, se lo negaron debido al mal crédito. Recordando esas épocas, Gary dice que tal vez eso era lo mejor que podría haber ocurrido.
"Después de que la mujer en el banco dijo que no podíamos ser aprobados para un préstamo, sugirió dos otras opciones - la bancarrota y el Consumer Credit Counseling Service (Servicio de asesoría del crédito del consumidor," dice Gary. "La bancarrota nunca fue una opción para nosotros. Vengo de una tradición larga de personas que aceptan la responsabilidad y pagan sus facturas a tiempo. Desde los primeros días, Lynda y yo habíamos prometido pagar cada dólar que debíamos, aun si teníamos que hacerlo cincuenta centavos a la vez."
La funcionaria del banco le explicó a Gary que Consumer Credit Counseling Services (CCCS por sus siglas en inglés) es un miembro de la National Foundation for Consumer Credit (Fundación nacional para el crédito del consumidor), una organización sin fines de lucro con oficinas por todo el país. El CCCS se especializa en ayudar a las familias salir de la deuda y volver al buen camino financiero. "Cuando averiguamos que sus servicios eran gratuitos o de muy bajo costo, Lynda y yo decidimos probarlo. Cuando uno se encuentra en una situación como ésta, se deja el orgullo a un lado y se hace lo que se necesita hacer."
Gary y Lynda se reunieron con Lynn Gerrity Ames, vicepresidenta del CCCS local. "Cuando los Krajacic vinieron a verme, habían estado haciendo todo lo correcto," dice Lynn. "Estaban tratando de explicar su situación a los acreedores y hacer arreglos para los pagos, pero la situación estaba demasiada llena de la tensión para que ellos lidiaran con ella por su propia cuenta."
La primera cosa que hizo Lynn con los Krajacic fue revisar su presupuesto actual. Ese es el punto de partida típico para los clientes que vienen a CCCS. "Miramos su ingreso y sus gastos de vivir - alquiler, alimentos, la factura de servicios públicos. Luego determinamos cuánto queda para empezar a pagar y bajar la deuda," explica Lynn.
En ese momento, aún con el horario intenso de trabajo de Gary, los Krajacic tenían solamente alrededor de $500 al mes para pagar para la deuda. No es mucho al encarar $30,000 en facturas.
Trabajando con esta cantidad, CCCS concibió un plan de pago para cada acreedor. "Tratamos de ser justos con todos los acreedores para dividir el dinero que está disponible," dice Lynn. "Por lo general, cada acreedor no recibirá el pago mínimo especificado cada mes, pero sí recibirán un pago regular. Eso es lo que cuenta."
Una vez que se desarrolló un plan realista, los asesores de CCCS se comunicaron con los acreedores de los Krajacics. "La participación de un tercero añade credibilidad a la situación," dice Lynn. "Hablamos con respecto a nuestro plan con los acreedores; luego, si es necesario, negociamos para llegar a un monto que es aceptable para ellos y para nuestro cliente."
Los Krajacics habían dejado de usar las tarjetas de crédito - un requisito para entrar al programa de CCCS - así que no estaban acumulando ninguna deuda nueva. Cada mes enviaban un cheque para el total que acordaron a CCCS, que luego pagaba a los acreedores en su nombre, de acuerdo con el plan de pago establecido. "Fue un alivio enorme salir del camino," dice Gary.
Al mismo tiempo, aceptó la probabilidad de que no iba a encontrar un trabajo nuevo sin capacitarse de nuevo. En abril de 1992, Gary empezó un programa especial en un colegio comercial y se sorprendió a sí mismo debido a que le fue extremadamente bien, a pesar de seguir trabajando 60 horas a la semana.
Se graduó con los honores más altos en septiembre de 1993, con un título de asociado en tecnología de computadoras. En el mes de marzo siguiente, consiguió una posición como coordinador de apoyo a la red con TWI, una compañía grande de software, redes y capacitación en informática.
Durante todo este tiempo, los Krajacic siguieron haciendo pagos hacia la deuda, de acuerdo con el plan que CCCS había establecido para ellos. "Los Krajacic se mantuvieron en el programa, haciendo cualquier sacrificio que tenían que hacer. Nunca saltaron un pago," recuerda Lynn.
Para el cliente que se mantiene en un programa, salir de la deuda generalmente demora entre cuatro y cinco años, dependiendo de la cantidad de la deuda, dice ella.
En los primeros meses de 1997, exactamente en el momento previsto, Gary y Lynda hicieron el pago final. "Me sentí como Sly Stallone en la película Rocky cuando gana la pelea grande," dice Gary.
Ahora, más de un año después, "No estamos sanos y salvos todavía, pero estamos cerca de volver a estar seguros financieramente," dice Gary.
"Ahora usamos las tarjetas de crédito de una manera diferente," dice Gary, añadiendo que no son solamente más sabios, sino también se sienten más ricos gracias a su experiencia. "Somos más sabios debido a que aprendimos sobre cómo administrar mejor nuestra situación financiera. Comprendemos que no necesitamos todo en el momento que lo deseamos," dice él. "Ahora miramos dónde estamos e imaginamos '¿qué sucedería si…?' Si perdiese mi empleo, podríamos mantener nuestro nivel actual de deuda? Queremos estar seguros de nunca más pasar por esto."
En cuanto a sentirse más ricos, "Mi esposa y yo sabemos que siempre nos tenemos el uno al otro y los niños, dice Gary. "Mientras tengamos eso, podemos hacer cualquier cosa."
El mejor consejo que puede ofrecer a otras personas que encaran problemas con la deuda: "Obtenga ayuda. No puede pasar por eso por su cuenta. Hay profesionales que saben cómo organizar su situación con los acreedores y están listos para ayudarle."
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